La agonía de un grande

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Luego del descenso de Cobreloa, se ha hecho complicada la situación económica que enfrenta el club. Aunque, según declaraciones de algunos dirigentes, esto es algo que se acarrea de dirigencias anteriores, deudas que terminaron siendo a largo plazo y, en consecuencia, esas mismas actualmente no alcanzan a ser canceladas completamente con lo que entra monetariamente a los loínos. Malos manejos de la dirigencia, que ahora, que la situación está mala, busca salvar el club a través de la gente y su asistencia al estadio.

El aforo es algo que ciertamente puede alejar al club de la quiebra, pero esto es más profundo. ¿Por qué? Porque los dirigentes se lamentan y apuntan al hincha, pero la pregunta es: ¿dónde está su mea culpa? No basta con entradas rebajas, los dirigentes deben encargarse de reencantar al hincha, motivarlo con actividades tanto para grandes como niños y así el pueblo minero vuelva al estadio.

La gente se ha decepcionado con la mala administración, desaprovechando el futuro de la cantera loina y haciendo un mal manejo en las ventas de los mismos jugadores. Una mala gestión que se viene arrastrando desde hace una década aproximadamente. Un claro ejemplo de lo que sucedió con Alexis Sánchez, Eduardo Vargas y Charles Aránguiz, jugadores que destacan en la actual selección chilena sin lograr éxitos con Cobreloa. Misma situación vivió hace unas semanas Iván Ledezma, una de las joyas juveniles y que partió libre ante la despreocupación de la regencia, lo que demuestra que en la institución no se cuida al cantero loíno.

Un reflejo de la actual imagen del club y el oscuro panorama, son los espectadores en los amistosos con Deportes Iquique, donde hubo solo un poco más de 2 mil personas y, en el último partido por Copa Chile, donde Cobreloa se impuso por la cuenta mínima ante Deportes Antofagasta, con 3mil 300 espectadores. Números lejanos al cuarto grande del país.

Si se espera que la venta de entradas sea una posible solución a la crisis económica, los dirigentes deben buscar establecer vínculos con el hincha naranja y hacer actividades recreativas antes de cada partido, para así volver a encantar al aficionado como en tiempos de antaño. Deben transparentar los ingresos, solventar las dudas, porque con este momento el anhelado ascenso se ve muy lejano.

Un club luego de caer a la segunda división profesional y estar en esta por segundo año consecutivo debería tener algún plan b, con el cual planificar un trabajo estratégico a corto, mediano y largo plazo, el cual fije objetivos generales y específicos, comprometiéndolos con fechas para su desarrollo. El financiamiento para tal efecto debe ser buscado a través de las diferentes empresas que rigen en Calama. Estas últimas se encuentran desencantadas por el poco profesionalismo en la administración del club, los zorros del desierto deben revertir esta situación buscando y captando profesionales adecuados para presentar un proyecto digno de un apoyo monetario suficiente para hacer realidad el sueño de todo el pueblo naranja, volver a primera.

Por Lorena Arroyo

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Periodista surgido de la Universidad de Santiago.
El fútbol es mi gran pasión.

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