Goleadas, expulsiones y lejos de casa: La historia de los últimos Clásicos Porteños en Primera División

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En 1944, Santiago Wanderers de Valparaíso y Everton de Viña del Mar chocaban por primera vez en el fútbol profesional. El 9 de julio de 1944, 9.554 personas llegaban al Estadio Valparaíso para presenciar la quinta fecha del Torneo Nacional, un partido que con los años se convertiría en el más relevante de la región. En esa ocasión, los ‘oro y cielo’ se llevaron el triunfo. 2-0 con goles de Salinas (24′) y Flores (67′).

Tuvieron que pasar dos años para que la supremacía de la ‘Ciudad Bella’ terminara. El 7 de julio de 1946 y ante 19.447 espectadores (cifra récord en la época), el ‘Decano’ se impuso por 2-0 con goles de Sáez (14′) y Toro (87′) en Playa Ancha.

Hoy, desde que comenzara esa historia, ya se han disputado 97 clásicos en primera división. Y aunque los viñamarinos dominan con 38 victorias sobre 32 (y 26 empates), curiosamente los ‘porteños’ son quienes llevan el saldo positivo en goles: 135 tantos anotados contra 132. Complementando este hecho, se hace aún más singular considerando la ‘Copa Varela’ de 1950, donde Everton venció por 17-0. Crónicas cuentan que solo llegaron 11 jugadores del cuadro ‘caturro’, todo por problemas entre ellos y la dirigencia. Además, otros mitos cuentan que, entre expulsiones y lesiones, quedaron jugando con 7 futbolistas. Por último, se dice que los verdes no se movieron durante el segundo tiempo en señal de protesta, generando aún más goles del rival.

Pero en el último tiempo, se han visto goleadas, suspensiones de partido y muchas expulsiones. La estadística, remontándose a los últimos cuatro clásicos (en Primera División), da a los ‘Ruleteros’ como el dominador con tres victorias, mientras que su archirrival sólo posee una.

El primer encuentro de este registro, remonta al 27 de Abril de 2013, cuando Everton ofició de local en el Estadio Bicentenario Lucio Fariña y venció por 3-0 al ‘Decano. En esa ocasión, Castañeda era el DT de los viñamarinos, que se impusieron con goles de Romero (18′), Von Schwedler (29’) y el ahora ‘caturro’ José Luis Muñoz (78′). Para ese partido, los visitantes llegaban como favoritos con 20 puntos y una racha de tres partidos ganados; en la otra vereda, iban tres fechas con derrotas y ya se hablaba de un cambio de técnico.

Luego de ese contundente marcador, se volvieron a cruzar el 29 de Septiembre del mismo año. Esta vez el digital nuevamente marcó 3-0, pero a favor de los verdes. Arbitrado por Enrique Osses, los goles fueron convertidos por Pol (34′, 45+2′) y Opazo(73′), hoy seleccionado nacional. Nuevamente con Víctor Hugo y el ‘Hueso’ en los bancos, el partido estuvo plagado de rojas. Von Schwedler fue expulsado por un codazo a las 10′; en los descuentos de la etapa inicial fue el turno de Pol, tras botar -de forma casual luego de celebrar su gol- el banderín del córner; a los 54′ tocó una expulsión triple: Orlando Gutiérrez y Francisco Dutari en los ruleteros, Sebastián Méndez en el cuadro contrincante.

El penúltimo partido se jugó en Estadio Santa Laura. Por primera vez se disputó el juego en tierras de la capital, todo porque el Estadio Sausalito se encontraba en remodelación. Un encuentro extraño, que contó con José Lafrentz en el arco porteño (hijo del presidente del club), tuvo como resultado 2-1 a favor de los ‘locales’. Los goles del equipo dirigido por Nelson Acosta fueron del ex verde Matías Donoso (29′) y Ángel Rojas (64′), para la visita anotó Mier (38′). ¿Los expulsados? No podían faltar, aunque en aquella ocasión fueron solo dos: De la Fuente para los de Basay y Velásquez en los ‘oro y cielo’.

El más reciente, consignó el retorno de los ‘Ruleteros’ a la división de honor. En el Estadio Elías Figueroa Brander se cruzaron en nuevo Clásico Porteño los protagonistas. Esta vez el resultado fue más apretado. 0-1 a favor de los visitantes que comenzaban a subir su nivel de la mano de ‘Vitamina Sánchez’. En el puerto, Espinel confirmaba la irregularidad de si campaña, llena de victorias esperanzadoras y derrotas desilusionantes.

Ahora, una vez más se medirán, pero de vuelta en el Estadio Sausalito, localidad que no alberga el clásico hace varios años. Vuelve la fiesta a Viña del Mar, regresa ese partido que nadie quiere perderse en la ciudad balneario y que tiene tanta historia.

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