Columna | A tres años de la primera, a sacar lecciones

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Un día como hoy, se festejaba la primera Copa América. Una selección que era conducida por Jorge Sampaoli rompía la historia. Tres años después, todo es muy distinto.

Pena, rabia y nostalgia nos da a la mayoría de los futboleros cuando vemos algunos partidos del Mundial y encontramos que hay selecciones que no están a la altura de dicha Copa del Mundo. A todos les duele saber que Chile no está en aquel torneo. Me incluyo, porque creo firmemente que los culpables fuimos todos, no solo los jugadores o el cuerpo técnico.

Hace solo tres años, veíamos a una selección chilena romper con la historia de 100 años. Un relato, que ni nuestros familiares más cercanos nos podían contar. Ellos con añoranza nos explicaban el tercer lugar del 62, algo que querían que se volviera a repetir. En mi caso, viví los últimos pasajes de aquella selección de Juvenal Olmos y Nelson Acosta, que con poco fútbol trataron de clasificar al Mundial, solo para participar.

Luego de eso, nadie me podrá borrar el recuerdo de esa juvenil que desde sus inicios en el Sudamericano de Paraguay detenía la vida de los chilenos y los ponía al frente de la televisión. Quizás esperando, que fuera la selección elegida para darnos una alegría enorme. Y lo fue, tercer lugar en el Mundial de Canadá, después la mayoría de esa camada de jugadores nos clasificó a Sudáfrica 2010 y posteriormente a Brasil 2014.

Un año después, todos los fracasos los dejabamos atrás. Éramos campeones de América, victoria por lanzamientos penales contra la Argentina de Lionel Messi. Nos creímos los mejores. Gran error y no tuvimos tiempo para solucionarlo. El 2015, en Nueva York, la “Generación Dorada” nos daba otra alegría. Nos agrandamos. Otro error terrible, pero no nos dábamos cuenta.

Vino entonces la Copa Confederaciones, los últimos grandes pasajes de fútbol mostrado por Chile, aunque se notaba una baja de rendimiento. Se llegó a la final con Alemania, no se pudo levantar aquel título, pero seguimos creyendo que sin lugar a dudas se llegaría al Mundial. En Sudamérica “no teniamos competencia”, se decía por ahí. Un pensamiento terrorífico, que pagaríamos caro.

A los hinchas de las diferentes selecciones que son parte de la Conmebol les surgió un sentimiento de odio hacía nosotros. Un país, que había logrado dos copas en un año y en donde se mencionaba que éramos los mejores del mundo, pasando por arriba de equipos con campeonatos mundiales, provoca dicho sentimiento. Todos nos querían ganar y dejarnos fuera del Mundial, es algo obvio, pero nosotros en la burbuja de la victoria, no nos dábamos cuenta.

Luego de ese momento, derrota contra Paraguay y Bolivia, triunfo sobre la hora con más garra que fútbol contra Ecuador y derrota en Brasil. Fuera del Mundial por diferencia de goles. Fracaso. De aquel momento, se han sacado varias conclusiones. Para mi, jugadores, cuerpo técnico, dirigentes de la ANFP e hinchas nos creímos superiores.

Dejemos de echarle la culpa de una vez por todas a Juan Antonio Pizzi. ¿Tuvo responsabilidad? Por supuesto, y mucha, pero ya se fue. Es el tiempo, que tanto nosotros en nuestra posición de hinchas, como los directivos y los jugadores hagamos un mea culpa para que lo que vivimos no nos vuelva a pasar.

Por lo anterior, y las ganas de no vivir de recuerdos, quiero que volvamos a la humildad, que teniamos en el 2014. Es difícil serlo, cuando se han logrado cosas que nunca se habían obtenido, pero aún estamos a tiempo. No digo que cambiemos la mentalidad ganadora. Una de las grandes cosas que se cambió hasta hoy fue eso.

En este proceso que recién comienza, hay que tener confianza. Existe un buen grupo de jugadores con hambre de seguir lograndos objetivos, pero no nos creamos ganadores antes de tiempo. No quiero imaginarme nuevamente una generación que se pierda y no pueda marcar historia en un Mundial.

 

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22 años. Periodismo Universidad de Santiago de Chile

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