Dulce vinotinto

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Un puñado de jóvenes tiene en vela a Sudamérica. Un grupo de jugadores está escribiendo los primeros capítulos de la incipiente historia futbolística de Venezuela. Quedaron atrás los años de humillaciones, de goleadas estrepitosas por un presente auspicioso, que poco a poco comienza a pavimentar un selección que dará de hablar en el mañana.

Los sueños se cumplen, está claro. Pero todo debe ir acompañado de trabajo y dedicación. Y precisamente eso pensaron en la tierra de las arepas. La llegada de Rafael Dudamel no fue en vano. El otrora guardameta llanero arribó con la mentalidad de renovar el fútbol venezolano con sangre nueva. Y vaya cómo lo está logrando.

Todo se remonta al 17 de noviembre de 2015. La Vinotinto cayó ante Ecuador por 1-3, sentenciado desde muy temprano sus opciones de llegar al mundial al quedar en el último lugar. La Federación Venezolana comenzó en la búsqueda de un sucesor de Noel Sanvicente, pero no sólo para repuntar en clasificatorias, sino también, para asumir el desafío de enrielar el rumbo por medio de las divisiones menores.

Y el indicado no era otro que Dudamel. Ya había obtenido un inédito subcampeonato en el Sudamericano Sub-17 de 2013 que timbró los pasajes al mundial de la categoría. Si bien, el proceso tuvo una leve interrupción con la llegada de Miguel Ángel Echenausi a la Sub-20 de 2015, jugadores como Adalberto Peñaranda y José Hernández ya comenzaban a brillar en aquel año.

Entonces, la tarea no era menor: recoger a los mejores futbolistas de los distintos campeonatos juveniles anteriores. Y no sólo eso, sino que comenzar a nominar a jugadores jóvenes a la selección adulta desde temprano. Wuilker Fariñez, Joel Graterol, José Velásquez, Yangel Herrera, junto al mencionado Peñaranda, poco a poco iban adquiriendo experiencia en el seleccionado mayor de su país.

Qué no sorprenda el presente que hoy vive el fútbol venezolano. Existe un proceso que viene con esfuerzo y dedicación, todo mediado en un trabajo colectivo entre los distintos encargados de series menores. Una gestión orientada en el futuro. Una labor que está forjando los cimientos de un grupo de jugadores que será protagonista en el fútbol mundial.

Tal como sucedió en Chile, donde la combinación de distintos procesos permitió forjar la mejor selección chilena de la historia. Una generación dorada que cosechó éxitos jamás pensados, y hoy desde el caribe se inicia una historia similar. Un país completo esperando por tener un añorada generación dorada, que al parecer, ya comenzó a dar sus frutos.

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