Por compromiso

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Por compromiso

El domingo en el monumental, me pareció dado un momento, estar observando el mismo partido que un par de horas atrás. Aunque, por muy abúlicos que hayan significado esos instantes con aires familiares, me ayudaron a comprender la escencia primaria del descontento generalizado.

Cuando Gustavo Canales colocaba las segunda cifra para Unión Española, batiendo la débil resistencia de Álvaro Salazar, Colo-Colo, al igual que ante Deportivo Pasto, quedaba en desventaja por dos tantos, y los minutos posteriores me parecieron parte de la misma película. Y es allí, donde por fin pude darme cuenta entonces, del principal sentimiento de dolor de ese “barrabrava” de la galería Arica, de ese padre con su hijo en la tribuna cordillera,  de ese nieto con su abuela en océano, o de ese accionista de la inmobiliaria presente. Su principal desazón, no es que hoy en día el club que aman este formado por jugadores que hace no mucho, no  se habrían siquiera atrevido a tocar la puerta de Marathon 5300 para pedir empleo. Ni tampoco, es porque el actual mandamás de la concesionaria, tenga un marcado pasado en el archirrival y no sea del gusto de la mayoría. Ni menos, porque el directorio de blanco y negro, este formado por hinchas de otros clubes. Incluso, ni los desastrosos resultados de los últimos años, o el dineral derrochado en jugadores de quinta categoría, con contratos oscuros después indemnizados, los 4 años sin levantar una copa, no señor…

Al hincha sufre por otra cosa, y es que sin dudas, le duele lo más importante que puede esperar de un jugador, un técnico o dirigente de su club. Ese aspecto que de estar ausente garantiza el fracaso de manera automática. Al hincha, le duele la ausencia de lo que este entrega cada fin de semana yendo al estadio, con entradas a precios de “Europa”, para ver un equipo que debe ser de lo más bajo del campeonato nacional, este Colo-Colo carece algo que dentro de su larga historia lo caracterizo siempre: El compromiso. Y es que irrefutablemente en los últimos años, los personajes en cuestión han confundido algo esencial, han confundido el actuar con compromiso, al actuar por compromiso. Parecido, pero totalmente opuesto.

Tanto ante Deportivo Pasto como ante Unión Española, alineadamente la sensación de dolor era esa. El cuadro “albo” estaba jugando por compromiso en la cancha, traicionando toda su historia y a su pueblo. Dando la total sensación de querer que el partido solo terminase para sacarse esa camiseta cuyo peso insostenible era insoportable…casi de manera irresponsable. Y eso, eso es imperdonable. Imperdonable y dolor irrevocable para Juan en galería Arica, para Don Rodolfo con su hijo en cordillera, para ese nieto con Doña Cristina en océano, para Manuel, el accionista, y como no…para quién le escribe.

 

Por Mario Ramírez

 

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